7 de abril de 2026 · Iria Lamas
El subtítulo automático se ha convertido en narrador
Ver sin sonido ya no es un recorte: es el canal. Si el texto miente respecto a la imagen, el relato se rompe a los cuatro segundos.
Ver sin sonido dejó de ser un recorte de accesibilidad para convertirse en el canal por defecto. El subtítulo automático, con sus errores y sus mayúsculas, actúa como narrador paralelo. Si contradice la imagen, el público siente un desajuste y se va sin dramatizarlo.
Conviene escribir el texto en pantalla como si fuera un segundo guion, no un transcripción perezosa. A veces conviene menos texto, no más. Un cierre que solo existe en el audio no existe para la mayoría.
En el observatorio de plataformas anotamos cuándo un cambio de interfaz empuja los subtítulos al centro del plano. Ese empujón obliga a dejar aire en la composición: el relato también es tipográfico.